¿Qué límites hay en una relación Amo-sumisa?

Debido al éxito de 50 sombras de Grey, y a que, con el estreno de la película se ha vuelto a poner de moda, el BDSM está de nuevo en alza y son muchas las personas que se animan a probar una relación de dominación y sumisión sin saber muy bien cómo es. De hecho, algunos acuden a clubs especializados en esta temática y pueden llegar a sufrir mucho, sobre todo si se da con personas que no conocen realmente el mundo del BDSM.

Por eso es que hoy te queremos hablar de las relaciones de dominación y sumisión y, sobre todo, los límites que no hay que traspasar de ninguna manera.

Una relación de dominación y sumisión necesita de una persona que sea la dominante, que controle a la otra persona, un o una sumisa, para que haga lo que quiera. Esto no es esclavismo, en realidad hablamos de nivel sexual aunque algunas parejas lo llevan a todo el nivel (24 horas de servidumbre al otro).

La función del dominante es hacer que la otra persona se deje amoldar en sus manos para que sólo disfrute, es decir, que no tenga que hacer nada para disfrutar sino dejarse conducir por él o ella quien lo llevará a un placer que a veces no se conoce de otra manera, aplicando los métodos que se crean convenientes.

Si empiezas a practicar esta relación algo que tienes que tener en cuenta es la comunicación. Ambos deben sabe lo que le gusta a la otra persona, los límites que tiene y lo que no quiere hacer. No se puede empezar a jugar y probar una cosa u otra sin antes no saber si le gusta o no (aunque sea por probar). Por ejemplo, una persona puede querer saber lo que se siente con un azote pero a lo mejor no lo quiere sentir en la cara sino en la nalga. Si no se habla, la relación puede acabar rompiéndose porque se traspasan límites.

En general, tienes varios límites:

Límite absoluto. Cuando no se quiere algo.

Límite negociable. Cuando se acepta algo siempre que se cumpla con los requisitos que se necesitan para sentirse seguro/a.

Límite positivo. Cuando, a pesar de que hay un límite, le da poder para intentar traspasarlo con cuidado de no que se produzca un rechazo.

Sin límites. Cuando no hay límites.

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